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¿Qué es la Seguridad Psicológica según Jiddu Krishnamurti?

26 Jan Posted by in 2 POST, Grandes Pensadores | Comments Off

sobre-krishnamurti

“¿Por qué los seres humanos de todo el mundo buscan seguridad psicológica? Seguridad interior, confiando en las creencias, agarrándose a ellas, esperando hallar seguridad en un ideal, en una persona, en un concepto, en una experiencia, pero ¿encuentra jamás seguridad en esas cosas? Y si no la haya, ¿por qué se sigue sujetando a estas?”. (Charla de Krishnamurti en Saanen, 1979. Lo que el amor no es -3. ¿Existe la seguridad psicológica? Min. 5/7.)

 

Krishnamurti inicia el análisis diferenciando claramente dos tipos de seguridad: la seguridad psicológica y la seguridad física; a su respecto nos comenta que el ámbito de la seguridad física se sitúa en la satisfacción de las necesidades concretas: comida, techo, vestido entre otras. Pero la seguridad psicológica constituye una necesidad de otra naturaleza, es un tipo de seguridad interior sustentada en una idea. Asimismo, nos habla de las ideas como proyecciones ilusorias del pensamiento diferenciándolas de la realidad, o lo que él denomina: “lo actual”, o aquello que ocurre en el ahora; lo objetivo.

 

Las ideas o proyecciones del pensamiento se presentan como ilusiones en un sentido estricto, como meras estructuras verbales con su respectiva representación o imagen psicológica, éstas pueden ser: ideales, creencias, personas, la experiencia propia o ajena, recuerdos, y se manifiestan asimismo de muchas maneras: están las ilusiones científicas, las ilusiones religiosas, las ilusiones económicas, de tipo política y nacionalista, a los cuales la mente se aferra incondicionalmente, “ilusoriamente” en su anhelo de seguridad psicológica.

 

Para comprender el movimiento y naturaleza intrínseca de las ideas, Krishnamurti recurre al significado etimológico original acuñado por los griegos de la misma, que originalmente significa observar, ver; y no precisamente lo que se hace regularmente y que constituye un: observar y derivar a partir de un proceso deductivo, una conclusión. La conclusión se convierte final y definitivamente en una idea. Posteriormente estas ideas o ilusiones se instauran por medio de la tradición en la historia; siglos y siglos confieren a éstas la legitimidad necesaria para ser aceptadas naturalmente por el individuo desde la infancia, incapacitándolo al mismo tiempo a romper de alguna forma con ellas.

 

Una parte importante de estas ilusiones lo constituyen los ideales. Generados a partir de creencias particulares, los ideales constituyen una idea aún más compleja. Krishnamurti nos habla de los ideales como complejas ilusiones proyectadas a partir de las experiencias del pasado con sus conclusiones acumuladas, dirigidas hacia el futuro. Es decir, el pasado proyectando un concepto como ideal que es situado en el futuro, y por tanto, un futuro adaptado al ideal. En este sentido, el ideal plantea contradicción, conflicto, adaptación, imitación y división en la experiencia de lo real, pues plantea el choque entre la ilusión (ideal) y lo real u objetivo (lo que está sucediendo en el ahora). En otras palabras, el ideal plantea una constante aproximación de la acción propia objetiva, a algo que no es objetivo (la ilusión, el ideal).

 

     En relación a esto Krishnamurti comenta:

                 “¿Al ver la naturaleza de los ideales, cómo se producen, y su falsedad, es uno capaz de ponerlos a un lado, de soltar los ideales? ¿O siente que al sujetarse al ideal está haciendo algo, se siente activo, logrando, realizando?, eso proporciona gran satisfacción, vanidad, sensación de propósito. ¿Es posible afrontar lo que realmente está sucediendo?, no en contraste con el ideal o midiendo lo que está sucediendo según el ideal, sino tener la capacidad de encarar lo que realmente sucede, lo objetivo. En la observación directa (libre de ilusiones) de lo que está sucediendo, no existe el conflicto. (Charla de Krishnamurti en Saanen, 1979. Lo que el amor no es -3. ¿Existe la seguridad psicológica? Min. 14/17)

 

La mente persigue, se adhiere al ideal pues a través de él se proyecta la sensación de seguridad psicológica enraizada en el sentido del propósito que confiere la cualidad de la afirmación, la superioridad, la satisfacción, el placer, en definitiva, seguridad. “¿Pero, la ilusión de la creencia, del ideal, de la experiencia o los recuerdos proporcionan seguridad alguna?, ¿seguridad real, tan real como la física?, ¿O A la mente le gusta vivir en una determinada área de ilusión?, ¿Por qué razón la mente se aferra a la ilusión y no le es posible encarar los hechos objetivos? [1]

 

De esta forma Krishnamurti destaca una aparente dualidad manifiesta; por un lado plantea la realidad de los hechos objetivos, o como él la denomina: “el hecho en sí”, diferenciándolo de la realidad psicológicamente proyectada por la ilusión, o el “no-hecho”. Esta dialéctica fundamental es una de las premisas esenciales de toda su enseñanza; al respecto del tema de la seguridad psicológica – o como en casi todas las temáticas concernientes a la naturaleza del ser humano que Krishnamurti aborda exhaustivamente-, ésta adquiere un lugar determinante en el análisis, en este sentido, la salvedad de este conflicto intrínseco del movimiento del pensar como lo es: la necesidad de seguridad psicológica, se neutraliza de alguna forma cuando el individuo adquiere la capacidad, por medio de la comprensión profunda de la naturaleza de sus propias ilusiones, de radicarse en el “hecho en sí”; o lo que es lo mismo: experimentar el “insight”, apela encarecidamente a enfrentar el “hecho en sí”.

 

                Krishnamurti propone un ejemplo para explicar esta situación:

 

  “Digamos por ejemplo, la envidia, la suerte común de toda la humanidad, siendo la envidia comparación, medir lo que soy con lo que tú eres. Ahora bien, al pensarlo juntos ¿por qué no es posible terminar con ella completamente? No estoy diciendo que ésta debería o no debería. El “hecho en sí” es la reacción que llamamos envidia, ese es el hecho, pero “el no-hecho” es: yo no debería ser envidioso. El hecho de esta reacción a la que llamamos envidia es lo que sucede, pero la mente proyecta el concepto de que uno no ha de ser envidioso, lo cual es irreal. Así que está luchando por ir de un hecho aún no-hecho. Por el contrario el asunto es: encarar el hecho sin el no-hecho. Hemos sido tan entrenados, educados para aceptar los no-hechos como si fueran mucho más importantes que lo real. Y en el no- hecho pensamos que hemos hallado seguridad. ¿Están escuchando tan completamente que ven la ilusión verdaderamente y viendo lo absurdo de vivir en una ilusión, acaban con ella?” (Charla de Krishnamurti en Saanen, 1979. Lo que el amor no es -3. ¿Existe la seguridad psicológica? Min. 26/29).

 

Se plantea entonces el siguiente mecanismo psicológico: la mente que vive en el miedo desencadena la reacción psicológica de la necesidad de seguridad, ante esta necesidad, el movimiento del pensar recurre a la idea sujetándose y aferrándose a ésta, pero la idea proyecta una ilusión fundamentada en la nada. Al carecer la ilusión, de seguridad objetiva alguna, o bien el pensamiento se sujeta con más fuerza a la misma, o recurre a otra de mayor nivel de abstracción, a manera de reemplazo y compensación.

 

Este mecanismo psicológico natural del pensamiento plantea una suerte de círculo vicioso en el cual, mientras el pensamiento se mueva sobre la base de las ideas/ilusiones, permanecerá asimismo en el constante y mayor anhelo de seguridad en consecuencia, sujetándose a estructuras psicológicas imaginarias que evolucionan moviéndose en diferentes grados de abstracción -la complejización del conocimiento a través del tiempo – pero, manteniéndose sobre la misma base del miedo y por tanto, de inseguridad interior, que a su vez le inserta cada vez más fuerza y vehemencia al movimiento. Este mecanismo psicológico natural explica esencialmente la continua búsqueda insaciable de verdad del ser humano a través de la historia; que en su espontáneo devenir, se ha traducido en las más complejas e interesantes formaciones intelectuales, religiosas, artísticas, políticas y económicas jamás hechas por la humanidad.

 

Más adelante Krishnamurti arroja una nueva premisa: “Tal vez la mente humana se aferra a estas ilusiones pues es incapaz de investigar por sí misma, investigar la profundidad”[1]. Habiendo llegado hasta aquí, se toca el punto clave y esencial de la enseñanza: la observación directa o, en otras palabras, el “insight”.

 

A partir del insight y la observación directa del “hecho en sí”, el ser humano puede ser auténticamente libre, dado que a partir de ella es capaz de diferenciar con exactitud aquello que corresponde al contenido y movimiento del pensamiento en sí mismo, de aquello que es real y objetivo.

 

El  miedo y su reacción irreflexiva de necesidad de seguridad, son “detenidos” o neutralizados al  arribar al “hecho en sí”, a lo objetivo, pues estos son creados por el pensamiento, no existen de ninguna manera en lo real – objetivo. Acceder a lo real implica el ejercicio de la observación directa: del “darse cuenta” del movimiento de la ilusión perpetuado por el pensamiento, y por consiguiente, dilucidar su falsedad. Para poder observar lo “actual” libremente, el ideal debe ser puesto a un lado, paralelo a la observación; de esta forma se puede encarar lo que realmente “es”, superando el conflicto que implica el continuo contraste entre el ideal y el hecho real actual. En la observación directa, sin referencia del contenido de la conciencia expresado en ideales, no hay conflicto, fragmentación ni división. 

 

Krishnamurti lo explica claramente de la siguiente manera: “Cuando la mente en si misma descubre que el mismo pensamiento es el creador de las ilusiones, entonces se experimenta un insight en el marco del hecho en sí. Esta visión interna (insight), es lo que va a disolver todas las ilusiones”. [2]

 

Continuará…



[1] Charla de Krishnamurti en Saanen, 1979. Lo que el amor no es -3. ¿Existe la seguridad psicológica? Min.25.

 

 


[2] Charla de Krishnamurti en Saanen, 1979. Lo que el amor no es -3. ¿Existe la seguridad psicológica? Min. 45.

Andrea Boniforti

www.andreaboniforti.com

http://www.andreaboniforti.com/que-es-la-seguridad-psicologica-segun-jiddu-krishnamurti/

Fragmento de tesis Doctoral en desarrollo:

“La Libertad primera y Última de Jiddu Krishnamurti”.

Doctorado en Filosofía. Universidad Complutense de Madrid.